Entrevista a Mariela Asensio en Diario Clarin

Mariela Asensio: ¿Todos quieren ser algo?

Teatro
La autora y directora teatral habla de Nadie quiere ser nadie, un éxito del under que indaga en los conflictos de la clase media.  

Con más de 25 obras en su haber, Mariela Asensio (36) es una de las dramaturgas más prolíficas del teatro independiente porteño. Este año, además de volver a apostar por Nadie quiere ser nadie en el CELCIT (una obra hecha a pulmón que en 2015 logró buenas críticas y asistencia), pone en escena Potranca (ver Desentrañando...), otra pieza de su autoría. A eso le suma su rol como actriz en Casa Valentina, de José María Muscari, que supuso su debut actoral en el teatro comercial.
Así como la cuestión de género ocupó gran parte del reciente universo Asensio (con Vivan las feas y Malditos todos mis ex), en Nadie quiere ser nadie, la autora y directora de la obra se entromete en los dilemas existenciales de la clase media, encarnada en una familia que vive en un country: el dinero, el mandato paternal o la propia cuestión de clase que se evidencia a partir de sus vínculos con la empleada doméstica, la psicóloga o el guardia de seguridad. ​"Uno tiene ideas, una posición frente a ciertos temas o cuestionamientos que rondan y reinciden. Es inevitable que eso no se vea reflejado en lo que uno hace. Siempre hay una visión política -en el sentido más amplio de la palabra- en lo que hago", explica Mariela.
Mariela es una usina creativa en sí misma. Actriz, dramaturga y directora, es todo eso junto desde muy chica (ahora también es docente). "Mientras me formaba como actriz, quería actuar. Y para actuar me escribía mis propias obras. Esa fue la pulsión inicial", explica. "En ese ejercicio, me di cuenta que me encantaba el sentido de la totalidad, que mi libido estaba más puesta en la creación. Nunca dejé de actuar, pero nunca con la asiduidad y la productividad con la que escribo y dirijo", cuenta.
¿"Nadie quiere ser nadie" es una crítica lisa y llana a la clase media?
Es una mirada crítica a la clase media sobre la relación entre el tener y el ser. Esta cosa de 'cuanto más tenés, más sos'. La clase media es muy amplia, no termina de clasificarse. Por eso en la obra aparece desde la familia que vive en el country hasta los empleados. A partir de eso se desprenden miradas o pensamientos críticos sobre las cosas y las personas: la disconformidad, la frustración, las relaciones de poder en la familia y en lo laboral, la desigualdad.
Pareciera haber un punto en común entre la clase media acomodada y la clase media laburante: la infelicidad.
Sí, porque tiene que ver con la disconformidad, como que nunca nada alcanza. ¿Qué es lo que hace a la felicidad? ¿Qué es lo que construye una vida, una historia?; ¿Dónde se funda uno mismo en su propia vida? ¿Cuál es el lugar que a uno lo sostiene? Me parece que la obra pone todo eso en jaque, por eso la gente se siente tan identificada.
Y el espectador promedio de teatro es clase media. ¿Buscaste incomodarlos? ¿Qué devoluciones tuviste como autora?
Creo que la obra tiene ese doblez entre el humor y el dolor. La gente se ríe, y de un momento a otro está llorando. No sé si quería incomodar. Sí quería interpelar. Porque yo formo parte de esa media y me interpelé a mí misma. Tuve una crisis importante hace dos años, que me di cuenta que tenía 35 años, un hijo, no era propietaria. Me empecé a hacer preguntas sobre qué era lo material para mi, por qué nunca me había preocupado por tener determinadas cosas. Esa fue la primera pulsión. Después entrevisté a personas cercanas: mi familia, mis amigos. Y me encontré realmente con la clase media argentina.
Si el teatro es catárquico para actores, autores, directores, ¿con esta obra pretendés que el público haga catarsis?
El público completa, y desde ahí tiene un rol activo. Me parece que el teatro tiene la posibilidad de transformar, como algo de reciclaje. Y del mismo modo que yo me reciclo haciéndolo, el público puede reciclarse experimentando la vivencia de espectar. En general mis obras no son cerradas, sino que son permeables: el público puede resignificar algo de su propia vida. Con esta obra hubo varias personas que se enojaron conmigo. Porque consideraron que yo tomé cosas de su vida, me encontré explicándole a personas cercanas que no estaba hablando de ellas. No me había pasado con ninguna otra obra. Y no es un dato menor: es porque la obra toca una fibra doliente.
Nadie quiere ser nadie, de Mariela Asensio. Con Florencia Ansaldo, José Joaquin Araujo, Lucía Aduriz, Salomé Boustani, Guillermo Jáuregui, Mario Mahler, Natalia Olabe, Andrea Strenitz. 
​Todos los sábados a las 22 en el teatro CELCIT (Moreno 431). Entrada general: $150; estudiantes y jubilados: $100

Desentrañando a Eva Perón
Potranca. El galope de la historia es el proyecto de graduación 2016 de la Universidad Nacional de las Artes. Mariela Asensio es la autora y la directora de esta obra en la que 21 actores y actrices recrean la figura de Eva Perón a través de discursos, canciones y coreografías. Sabados de julio y agosto a las 20 y 22 en en la UNA, French y Araoz. 
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TEMPORADA DE VERANO 2018

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